Bibliográfica III

 

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bulletBIOÉTICA: CUESTIONES ABIERTAS. INICIO, DESARROLLO Y FIN DE LA VIDA HUMANA Ob. colectiva; coordinadora: Dolores Loyarte; Editorial Eledé, Buenos Aires, 1996; páginas; comentada por Luis Guillermo Blanco

Prologado por Javier Gafo (pp. 9-13) y por José A. Mainetti (pp. 15-16), este libro -cuya génesis es relatada por Justo Zanier en sus "Palabras Preliminares" (pp. 17-19)-, de autoría de varios profesionales marplatenses, presenta -en general- un contenido y una cadencia temática conteste con su título: versa sobre algunas cuestiones concretas y "abiertas" -al diálogo, a la discusión racional y a nuevos aportes- propias de la temática bioética, atinentes al inicio, transcurso y fin de la vida humana.

Teresa L. Asnáriz (filósofa) y Jadranka Juric (lic. en Letras) abren el volumen tratando acerca del "Abordaje bioético. Un recorrido intertransdisciplinario espiralado" (pp. 21-38), donde efectúan interesantes consideraciones referentes a la adecuada interacción de las diversas disciplinas científicas que confluyen en la materia, destacando la necesidad de un actitud de apertura y voluntad de diálogo, a fin del correcto trabajo multidisciplinario del que las cuestiones bioéticas indefectiblemente requieren.

Luego, Justo H. M. Zanier (médico genetista) se refiere a los "Principios bioéticos de la nueva genética" (pp. 39-48), señalando que esta última obliga a la reflexión bioética -entre otras razones, porque la biogenética puede llegar a constituirse en un "biopoder" (el poder de quienes cuenten con la información y conocimientos genéticos), el cual gravitará en la economía y en la política, siendo posible la automodificación del hombre (merced a la ingeniería genética) y el dominio genético sobre la naturaleza y la sociedad, abogando correctamente por una tecnociencia al servicio del bienestar y desarrollo de la humanidad y de su entorno.

Sobre el origen de la vida, Dolores Loyarte y Adriana E. Rotondo (abogadas), se explayan sobre "La reproducción humana artificial. Un desafío bioético" (pp. 49-75), particularizando su preciso estudio con respecto al estatus y protección legal -desde el momento mismo de la fecundación- del embrión humano extracorporalmente generado, a fin de que este último "evolucione en forma normal y nazca en condiciones dignas", cuestionando algunas experimentaciones embrionarias (fisión gemelar, etc.) que reputan contrarias a la dignidad humana.

Y Cristina Di Doménico (psicóloga) se refiere, con buen criterio, acerca de "El consentimiento informado en la reproducción asistida" (pp. 77-93), cuya instrumentación -en cuanto proceso comunicacional complejo y meditado, destinado a la toma de decisiones biomédicas racionales, libres y esclarecidas (como nos gusta conceptuarlo)- debe ser aquí rigurosa, comprendiéndose en la información que se brinde los posibles riesgos y eventuales consecuencias de la técnica de fecundación médicamente asistida que se emplee, y atendiendo a los aspectos psíquicos de los usuarios y a los factores sociales que pueden incidir en sus determinaciones.

Pedro F. Hooft (juez en lo Criminal), en "Bioética y trasplantes: Un renacer a la vida" (pp. 95-123), después de señalar la relación entre los trasplantes de órganos y la génesis de la bioética, y de recordar las condiciones éticas para la procedencia de una dación y trasplante de órganos entre vivos, relata un caso judicial en el cual, como magistrado, autorizó fundadamente una intervención tal en una hipótesis no contemplada expresamente por la ley, transcribiendo la sentencia del caso, que ha sido publicada -con nuestro comentario favorable- en el número anterior de estos Cuadernos, al que nos remitimos.

Ya en otra temática, Estela Chaparro (lic. en Enfermería) trata acerca de "La dimensión humana del dolor" (pp. 125-137), entendiendo correctamente a este último como "una experiencia personal, privada, consciente e intransferible que se distingue en cada individuo", que, como tal, excede a su simple encasillamiento cultural como estricto "problema médico", requiriendo de una adecuada comprensión interdisciplinaria y humanística, escuchando al paciente doliente y prestándole los cuidados y atenciones, médicas y humanas, que corresponden.

A continuación, Graciela Gagliano (psicóloga), en "Unidad de Terapia Intensiva. Un sistema para la revisión" (pp. 139-150), recordando las vivencias -ansiedad, temor, etc.- y condiciones -aislamiento, etc.- del paciente internado en una UTI, se refiere a la atención integral que se le debe brindar -que incluye el cuidado y apoyo afectivo-; trata acerca de la instrumentación del consentimiento informado antes de la intervención médica y el ulterior traslado programado a la UTI, y esboza los criterios de admisión en las UTI, destinados a evitar situaciones distanásicas resultantes de la internación de pacientes irrecuperables, a fin de que estos últimos, en lugar de padecer internaciones fútiles, puedan arribar a una "muerte digna".

A su respecto, Sergio Cecchetto (filósofo), bajo el título "Eutanasia y enfermedad terminal" (pp. 151-165), se pronuncia categóricamente en contra de las "soluciones" eutanásicas y las prácticas distanásicas, fundamentando y defendiendo la vía ortotanásica propia de la medicina paliativa, destacando, entre otros exactos conceptos, que "el ofrecimiento de esta última posibilidad no es producto de una opción basal entre tratar o no tratar a ciertos pacientes, sino que deviene de la elección de una forma de tratamiento a la que se juzga como más apropiada para un enfermo en concreto", debiendo considerarse al efecto "el tipo de patología que se maneja y también el grado de evolución de la enfermedad", elementos estos que sugieren la pertinencia o la futilidad de implementar ciertos tratamientos específicos en ellos.

Finalmente, Jorge L. Manzini (médico) se explaya, con sólidos argumentos, acerca de "La limitación terapéutica en el final de la vida. Una propuesta para su abordaje (Individualización de los objetivos del tratamiento)" (pp. 167-184), desarrollando tales items, al decir que la primera "implica que hay tratamientos que pueden no ser beneficiosos para un paciente determinado en un momenmto también determinado", por lo que no corresponde ni médica ni éticamente someterlo a ellos, sino, desde la filosofía de los cuidados paliativos, prestarle los tratamientos que le sean realmente beneficiosos, y así, según los objetivos del tratamiento -intención paliativa; control de la enfermedad y/o postergación de la muerte (soporte vital)-, cabe el empleo paliativo de un tratamiento que puede ser curativo en otra situación (v.gr., antibióticos para la hemoptisis o la excesiva expectoración de un cáncer de pulmón).

Todos los artículos aquí brevemente reseñados atienden a cuestiones prácticas, generales (Asnáriz y Juric) y particulares (los restantes autores), sentando criterios y proponiendo directrices, como decíamos, en forma "abierta", tal como corresponde en materias propias de esta disciplina ecuménica que es la Bioética. Y este es uno de los méritos de este libro, para mejor, de facil lectura.

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Última modificación:Jueves, 10 de Junio de 2004